lunes, 23 de agosto de 2010
UNA FIESTA, TODAS LAS VOCES
miércoles, 7 de julio de 2010
Un encuentro por la vuelta del Tren a Quequén
Muchos habitantes perdieron la nociópn dle tiempo y ya ni recuerdan cuando pasó por la estación del Quequén el último tren. Una ciudad bonarense, sobre el Atlántico, copn amplias playas y que solo la divide el río homónimo de Necochea, ciudad cabecera del Partido."Este domingo a las 14,20 en la puerta de la Estación Quequén del distrito de Necochea sin conocernos, sin carteles ni pancartas, sin oradores ni programa de actividades nos comenzamos a reunir, algunos trayendo pintura para el mural que realizarán artistas de Quequén en la entrada de la ciudad. Entre mates, torta y fotos ¡muchas fotos! enseguida la conversación fue sobre un solo tema: la VUELTA DEL TREN A QUEQUÉN!! Una hermosa carpeta cuyas tapas fueron realizadas por las artistas quequenenses empieza a circular y todos quieren escribir sus recuerdos, sus anécdotas, su deseo de volver a escuchar y ver el tren de pasajeros llegando a Quequén..." -le contaron a Turismo 530, los amigos del Mehari Club Necochea.
Aquí algunas palabras:
"No sé en qué momento dejó de pasar pero sé que tiene que volver". Cris
"Apoyando como siempre los sueños!!". Marta
"En el 2004 prometieron arreglar las vías para ganar las elecciones, ganaron... Viva Quequén!". Arturo
"He viajado durante muchos años de mi vida en tren. No hay nada más hermoso". Rocío
"Espero que el tren vuelva a Quequén, si puede andar el de carga por qué no puede andar el de pasajeros?". Juan
"Qué lindos recuerdos nos trae la estación, recuerdos que sería bueno que volvieran a ser realidad". Dora
"Soy Erica y llegué por primera vez a Quequén en el verano de 2001 con mi esposo Samuel vinimos en tren a Quequén que no conocíamos... y bueno gracias a este viaje en el tren nos enamoramos de Quequén y hoy en día tenemos nuestra casa aquí...""Por la cristalización de un sueño quequenense LA VUELTA DEL TREN"- una vecina de acá.
"Ojalá pueda volver de nuevo el tren a mi pueblo. MI papá ferroviario lo vería con orgullo. He viajado mucho con él de niño...". Armando, Jesica y Florencia.
"Ojalá que vuelva, el pueblo de Quequén lo necesita, es parte de su historia". Anabel
"Por la vuelta del tren que nunca debió partir". Martín.
"Por la vuelta del tren, por la vuelta de un país para todos". Alejandro.
"Como quequenense deseo que vuelva el tren es la despedida y el arribo más romántico". Yamila
"Te esperamos! ¿Cuándo llegás?". Edgardo
Siguen los recuerdos... esta carpeta seguirá circulando durante los festejos del aniversario de Quequén para que la gente escriba, recuerde y pida la vuelta del tren a Quequén.
Se escucharon muchos relatos: cuando se vendían los boletos en la rambla de Necochea, o cuándo la gente bajaba bicicletas, triciclos y todo un cargamento para veranear aquí, o cuando se empezó a rumorear que el tren dejaría de pasar y se hicieron promesas no cumplidas, o cuando el tren dejó de pasar y todo cambió por acá, muchos recuerdos!! Mucha emoción!!
"Caminábamos entre la estación y el taller de Arte y Diseño a una cuadra de allí donde Natalia y Silvia Maidana, Sandra Méndez, Elba Velazco y Flavia García Vega exponían sus obras como un regalo de bienvenida a ese primer tren que pronto queremos ver llegar repletos de pasajeros!!".
Otros recorrían el lugar, caminaban por las vías, miraban lo que aún queda en pie y lo que se fue destruyendo, los más aventureros se fueron hasta el sitio donde se daba vuelta la locomotora mirando todas las señales, torres y palancas que hay en ese trayecto.
Mucha emoción escuchando la lucha de muchos que gritaron fuerte cuando el tren dejó de pasar pero sus gritos se ahogaron en vaya saber qué lugar... un cosquilleo por el cuerpo mirando la gente hoy ocupando los bancos, llenado el andén, los chicos jugando alrededor de la estación que muda pero despierta también pide que se vuelvan a abrir sus puertas para vender los boletos y ¡¡a viajar en tren!!!!!
No fue una tarde como todas: en Quequén se juntaron a tomar mate y pedir por la vuelta del tren!!!!
Fuente: www.turismo530.com
05/07/2010
martes, 18 de mayo de 2010
BICENTENARIO + 20 AÑOS

25 de mayo de 2010… La Escuela Municipal de Artes de Quequén cumple 20 años! No realizaremos “un acto”, sino que estaremos festejando durante todo el año, a través de muestras actividades, audiciones, talleres, muestras y performances en nuestra escuela y en diferentes espacios, gratuitos y abiertos a la comunidad, acercando el arte a todos.
El próximo 25, estaremos en la plaza Dardo Rocha de Necochea, celebrando el Bicentenario + 20 años,
de 14 a 17.30 hs.
Participaremos con:
“Espacio de plástica infantil”, a cargo de las docentes Karina Aguilera, Nelida Nuñez y Andrea Mansilla
“Espacio de danza”, Hector Lescano, V. Choperena y A. Moreyra
“ Huella, gato y escondido” a cargo de Juan Santilli y Jose M.Aguirre.
También habrá pasteles y escarapelas.
29 de mayo, Expresión corporal-improvisación a través de la música, para todas las edades con y sin discapacidad, 19 hs. En el CEF No76 de Quequén. Gratuito.-
Los esperamos. Gracias por difundir.-
Escuela Municipal de Artes de Quequén, 519-2686, tel 450046 o 15485767.-Veronica Choperena.-
lunes, 3 de mayo de 2010
Nuestra intención de festejo de cumpleaños
Es por eso que ya tuvimos contacto con el Delegado Municipal, Bernardo Amilcar, quien nos apoyó en nuestra idea y se sumó al proyecto; así como también con la comisión directiva del CEF Nº 76 de Quequén quienes se han unido al plan para la organización del festejo. Al mismo tiempo hemos mantenido una reunión con el Presidente del Consorcio de gestión de Puerto Quequén, Ernesto Costanzo, quien se ofreció para realizar gestiones ante el Instituto Cultural de la Provincia, a fin de contar con un artista de renombre para el cierre de los festejos , como así también ofreció el apoyo del Consorcio para realizar una serie de actividades que están siendo analizadas. También se ha sumado y ha expresado su apoyo la Escuela Municipal de Artes de Quequén.
Estamos trabajando en la organización, junto con estas entidades y las que quieran participar, para concretar un festejo popular para este 3 de Agosto, que marque el punto de partida de una de las herramientas para profundizar la identidad de los quequenenses.
Nuestra idea es organizar un festejo popular, gratuito y multimediático. Con expresiones culturales y artísticas surgidas del seno de los quequenenses, muestras de los trabajos que viene realizando el Archivo Histórico Biográfico Digital Quequenense, y la suma de distintas expresiones propias de la ciudad (culinarias, artesanales, deportivas, etc.).
Esta es nuestra intención, la de festejar el cumpleaños de nuestra ciudad entre todos, compartiendo lo que hacemos y lo que somos como quequenenses.
Por consultas o contacto 15602323 o 15407113
viernes, 30 de abril de 2010
Archivo Histórico Biográfico Quequenense: El primero de varios sueños
Armar el Archivo es un sueño, un deseo, una esperanza. Es el sueño de hombres despiertos, que buscan cambiar su realidad, construirla, modificarla, alterarla. El sueño de ir por esta vida caminando a paso firme a veces, a gatas otras, apoyado en otro cuando no podemos avanzar, pero caminado al fin.
Seguiremos soñando despiertos entonces, avanzando en la búsqueda de mas sueños que nos guien mientras estamos despiertos y nos reconforten, justamente como todos los sueños, mientras dormimos.
Si sentís que este también es tu sueño, tu esperanza, soñemos juntos despiertos que otro mundo es posible.
A POR EL ARCHIVO HISTORICO BIOGRAFICO QUEQUENENSE (el primero de varios sueños)
jueves, 29 de abril de 2010
Cuando las dos orillas se unían en balsa

Ildefonso Altuna (hijo) es un hombre franco y calido, como el abrazo de un amigo. Es hijo del hombre cuyo apellido se relaciona indefectiblemente con la balsa que durante años permitió cruzar el rió Quequen. Cuando se le pide que hable de su padre, piensa un momento y, diligente, responde, “tengo a mano el santificado de nacimiento de mi padre”. Se levanta y lo saca del estante de un mueble. Luego, abierto el dialogo, como un libro que vuelve sus hojas atrás, pausadamente comienza su relato.
“mis abuelos por parte de madre Escruela- Gonzáles (de este matrimonio en el año 1897, nació su hija Beatriz) llegaron para radicarse en la rinconada del Quequen, en el año 1860. Solo habitaban las riveras del río pequeños grupos de mansos aborígenes establecidos desde hacia mucho tiempo y que fueron con los primeros con los que empezaron a trabajar en trueques de mercaderías y productos”, comento.
Años mas tarde llego don Pedro Luro he inicio la construcción de dos muelles destinados a la carga y descarga de los pailebotes que comenzaron a llegar desde el puerto de Buenos Aires a este insipiente puerto fluvial, transportando rollos de alambre, postes, torniquetes, varillas, herramientas, materiales de construcción, etc. Para los campos y estancias de la zona, retornado a su puerto de origen con cueros, grasa de potro, plumas de avestruces, tasajo, lana, etc.
Estas barcazas transportaban 100 toneladas de mercadería y tardaban una semana en cubrir el trayecto Buenos Aires- Necochea lo que equivalía a la carga de una tropa de carretas que tardaban un mes o a veces mas, de acuerdo al estado del camino. Cuando los ríos y arroyos se desbordaban la duración del viaje no se podía calcular. Esto llego a que los comerciantes y estancieros, vieran de forma distinta a nuestra región, debido al achicamiento del tiempo logrado gracias a estos transportes.
“mis abuelos paternos fueron Mateo Altuna, casado con Maria Juana de Altuna. Su hijo Ildefonso, de 11 años de edad, viajo solo a Quequen en 1896, procedente de la Villa de Aztigarreta, provincia de Guispuzcua, San Sebastián, España”, explico Ildefonso hijo.
“fue Varela el primer propietario de la balsa”, indico Altuna. “a su fallecimiento la viuda se la alquilo a Cutura, que la trabajo hasta el año 1914, cuando una terrible inundación la hundió y arraso con la construcción de futuro puente que se levantaba a menos de cien metros del apostadero de la balsa y del que todavía quedan los restos de las bases”.
Como consecuencia de este desastre y, por seguridad, se decidió construirlo 500 metros río arriba, lugar donde se haya ubicado actualmente.
“al desistir Cutura del arrendamiento de la balsa, fue mi padre el que hablo con viuda de Varela y se la alquilo”, preciso el hijo del balsero. “y en el año 1915, con la ayuda de los hermanos Rossi, refloto y reparo la balsa, agregándole un portalon que se levantaba he impedía que los animales que debían cruzar el río viera el agua y se asustaran”.
“cuando arribaban a la orilla opuesta, bajaba el portalon, que también servia como plataforma para que los vehículos no rodaran por el barro”, explico.
“era este el medio mas rápido y seguro que existía en ese tiempo para cruzar de una orilla a otra y, como este servicio era requerido a cualquier hora, mi padre que tenia como ayudante a Norberto Gonzáles (hermano de la que mas adelante seria su esposa)”, agregó. “Se turnaban a los efectos que, los que querían cruzar no esperaran a los efectos que, los que querían cruzar no esperaran así fuera en plena noche”.
“Norberto vivía en la casa de mi padre, que estaba ubicada a la izquierda, sobre la loma. Una casa de dos pisos, que todavía se conserva en muy buenas condiciones”, preciso Ildefonso.
La familia Altuna
Ildefonso Altuna contrajo matrimonio con Beatriz Gonzáles, en la iglesia Nuestra Señora de la Merced que Quequen, el 29 de agosto de 1921. Fueron sus hijos: Irma, Marta, Paulina, Juan Américo e Ildefonso.
“ a través de esta balsa fueron transportados : comerciantes, gente de la zona, artistas, importantes políticos y estancieros.”, recordó Alfonso hijo. “de algunos de ellos conservo como recuerdo las anécdotas contadas por mi padre”.
Altuna renuncio al arrendamiento de la balsa en año 1925, “cuando una gran inundación producida por una elevadísima marea la arranco del lugar donde estaba anclada, la arrastro varios metros y la hundió nuevamente”, señalo. Este hecho desafortunado y la próxima terminación del puente Colgante, hicieron que mi padre desistiera de continuar arrendándola”.
“para reflotarla, fueron contratados los hermanos Rossi (famosos por su conocida herrería) y Juan Altuna, hermano de mi padre, los que realizaron la tarea. Una vez que lograron apoyarla en tierra firme, le fabricaron las ruedas con seis troncos de árboles y seis llantas de hierro caldeadas por los Rossi”, dijo Ildefonso. “sumado a tres ejes de chatas unidos entre si para que tiraran parejo, la prepararon para su traslado. Así lograron afines de año 1925 ponerla en movimiento”.
El adiós a la balsa
Se alejo costeando el río camino alas Cascadas, llevaba como guardia de honor, por los servicios prestados, tres tractores, conducidos por Benito Landa, Pedro Arrizurieta e Ignacio Orondo. Viajaron ocho días a paso de hombre, en lenta y penosa marcha. Era el adiós definitivo al servicio de balsa de la bajada de Gil.
Erguida, desde el alto de la loma “La Fundadora” almacén de ramos generales de los hermanos Gil, contempla a su compañera de décadas alejarse. Ella, orgullosa se preparaba para un periodo de progreso acelerado, dispuesta a escribir una nueva pagina del libro de la historia del pueblo “Cuidad de Quequen”. De esa misma historia que la balsa de Ildefonso Altuna terminaba de escribir.
Pese a que río arriba, más allá de la Cascada, continuo prestando servicio de cruce, la balsa que perteneció a Ildefonso Altuna prontamente desapareció sin pena ni gloria, olvidada, absorbida por el progreso. Dicen los nostálgicos que mirando atentamente al fondo del río, todavía pueden distinguirse partes de la balsa que hace años dejo de servir.
Ildefonso Altuna, fogonero en la lucha por el progreso de Quequen, llego a estas tierras siendo un jovencito, cuando los habitantes que soñaban con la fundación del pueblo podían contarse con los dedos de las manos. Su actuación fue activa en el desarrollo de esta sociedad, fue fundador de la “Unión Vecinal de Fomento”.
“el balsero” en una época que cruzar el río era una odisea y cuando el progreso desprecio la balsa, construyo frente a la plaza principal el Hotel Euskalduna, con siete piezas, restaurant, salón comedor, despacho de bebidas, cancha abierta de pelota baska (trinquete), cancha de bochas y salón de fiestas donde actuaban los artistas que llegaban desde Buenos Aires a representar sus obras de teatro.
Esto es historia pasada y toda historia merece ser escrita para que no caiga en el olvido, para que las juventudes venideras las conozcan y los de la guardia vieja la revivan, como una forma de redescubrir nuestras raíces y afirmar la identidad de un pueblo.
Lo del hotel Euskalduna “La Fonda” amerita otra nota con su historia, porque este pueblo vecino nacido de distinta raíz, lleva en la sangre de su gente, el mismo ADN que la de los habitantes de Necochea.
El accidente de los Rubiera
Merico rubiera, casado con Catalina Daguerre, era un joven emprendedor, capacitado, y decidido. Llego desde Lobería con enormes ansias de realizar cualquier tarea que redundara en beneficio de este pueblo que comenzaba a cobrar vida y al que auguraba un futuro de grandeza y que lentamente se iba ganando su corazón.
El verano se había adelantado al almanaque y el sol se hacia sentir, por ese motivo el matrimonio desde hora temprana había organizado las compras de navidad y año nuevo en el vecino pueblo de Necochea. Trepo a la coupé ágilmente y abrió la puerta a su joven esposa que cargaba en su regazo a su hijo Raúl, un niño de escasos tres meses de edad. Tomo la calle principal (hoy 519) y desde lejos observo que la balsa estaba amarrada del lado de Quequén, a lo que le comento a Catalina: “nos esta esperando”.
Al llegar a la esquina de “La Fundadora” de los hermanos Gil, giro a la izquierda y tomo la calle que bajaba hacia el playón donde se hallaba la balsa. Pero 50 metros antes de llegar, Ildefonso Altuna, sin advertirlo, hizo girar el malacate que ponía la balsa en movimiento y, cuando esta comenzó a desplazarse, Mericio, sabiendo que no llegaba a subir el auto a la balsa, aplico los frenos. La coupé Ruby se detuvo, pero por lo mojado del playón continuo resbalando hasta caer en el río.
Ante el estupor de los de la balsa y los gritos de Catalina, Raúl rompió en llanto. Era un pequeño berrido que acompaño el desplazamiento del auto hasta que este se detuvo. El agua cubrió las rodillas de Catalina, que se puse de pie con Raúl en los brazos.
Solo hubo que lamentar de este accidente, que Mericio estropeo sus botines abotonados y sus blancas polainas.
Lograr rescatar el auto del río fue un capitulo que gozo el vecindario de “La Fundadora”. Mericio Rubiera integro la primera comisión de la “Unión Vecinal de Fomento”, fue Juez de Paz, Comisario de Corrales de Pueblo “Cuidad de Quequen” y, por dos veces, Delegado Municipal de Lobería.
Su hijo Raúl nació el 4 de septiembre de 1924, según consta en los libros de la iglesia “Nuestra Señora de la Merced”, tiene en la actualidad 82 jóvenes años de edad y vive en el lugar de su nacimiento.
Carlos Alberto Galván.
Presidente de la Fundación Cultural de la UPC
Cuentista y autor sobre los artículos históricos sobre la región.
Para Ecos Diarios
Un fragmento de la entrevista con Raúl Rubiera
Aprovechando el artículo sobre la balsa y ya que se trato el accidente de la familia Rubiera les mostraremos fragmentos de una entrevista que realizamos a un participe de dicha anécdota, el personaje es Raúl Rubiera, que si bien tenia unos meses de vida cuando sucedió el accidente nos cuenta lo acontecido según los lo que le fueron contando allegados a el
¿Cómo era la manera de movilizarse en esa época, de Necochea a Quequén?
“El único puente que existía era el Colgante, no estaba este puente (señala el puente Dardo Rocha), no estaba el de allá de la Estación, porque la gente de Quequén se cruzaba a _Necochea en la balsa, que ahí como te dije cruzaba mi padre, yo no me acuerdo porque era muy chico, solo hablo por lo q me comentaban los más grandes”
Contále a la gente lo que paso con la balsa
"¿Me salvo sabes quien? Altuna, el propietario de la balsa, es el que me salvo”
¿Y que paso?
“Bueno según dicen, que uno de los tensores, parantes o cables de la balsa se corto, entonces al cortarse, se iba hundiendo y vino Altuna con su tractor y ahí engancho y llego a tiempo para levantar la volanta, que mi viejo era volanta, y bueno, otra cosa no me acuerdo por no era un muchacho de quince, veinte años, era un nene de brazos, y eso es todo lo que se"

viernes, 16 de abril de 2010
Entrevista a Oscar Perez

“Yo creo que si no hubiese pasado la inundación del 80´ Quequén hubiese cambiado bastante. Porque Percario en aquel momento cuando negocia con Saint-Jean que era el gobernador de la provincia, había negociado un plan de obras para Quequén muy groso. Como para volver a consolidar que Quequén fuera una ciudad y no un pueblo en el medio de la nada. El supuesto proyecto que había de obras para Quequén, termina repartiéndose para todos y en cualquier lugar por la inundación. Eso hace que se pierda, calculo yo, la oportunidad histórica de consolidar a Quequen como ciudad”
“Nosotros la primera actuación importante que tuvimos fue cuando vinieron Alfonsín y Armendari a inaugurar la planta de ACA y FACA. En mi casa pintamos algunos carteles de la autonomía, que son algunas banderas que ustedes han llevado, fueron pintadas en casa. Nos ponemos en el puerto, creo que fue en el 85´u 86´, y nos aparecemos con las banderas y los palos y la “patota” nuestra, no eramos tantos pero eramos, y empezamos a cantar le a Armendari y Alfonsin, y se pusieron nerviosos mal, y a muchos no les gusto para nada porque era el Presidente de la Nacion el que había venido, como íbamos a hacer eso.”
viernes, 9 de abril de 2010
Guerrico, Quequén y la Fundación del Pueblo de Lobería

En el capítulo 1 se trata el tema de la fundación del pueblo que asiente las autoridades del Partido de la Lobería Grande.
“los inmensos beneficios que reporta un centro destinado a radicar las actividades civiles, religiosas, comerciales, culturales y sociales, inherentes a una agrupación civilizada, no podían escapar a los principales terratenientes de esta zona y, en 1854, iniciaron las primeras gestiones para obtener su fundación”
“a mediados de 1854, se concretaron las justas aspiraciones del vecindario loberense en nota elevada al Ministerio de Gobierno, que la secretaria resume, con fecha de 3 de agosto en los siguientes términos: “juez de paz de Lobería”. Adjunta un proyecto de la Comisión Municipal que tiene por objeto fundar un pueblo sobre la costa del río Quequén Grande; que este pensamiento se cree de fácil realización por cuanto este partido tiene mucha población; todos trabajarían en ese sentido; y solicitan a este respecto la aprobación del gob.
Agosto 3/1854 Fho.”
Tengamos en cuenta que por esos días los territorios en la boca del Quequén grande donde los habitantes loberenses pretendían establecer la cabecera del partido (hoy se encuentra emplazado el partido de Quequén) pertenecían al Señor Manuel J. Guerrico. Y para adentrarnos en más detalles referentes a la posesión de dichos terrenos veamos lo que el departamento Topográfico en una carta informaba:
“el terreno que esta en posesión D. Manuel J. Guerrico en el Rincón de Quequen le pertenece en propiedad en extensión de once y media leguas cuadradas, por dos títulos que le fueron otorgados por el gobierno en 6 de septiembre de 1836 y el 16 del mismo mes y año. Por el primero el Sor. Guerrico compro al Estado ocho y media leguas cuadradas, y por el segundo le fueron donadas por D. Juan Manuel de Rosas las tres restantes hasta el completo de las once y media que le habían sido medidas anteriormente según consta en registros de esta oficina. Las leguas donadas son parte de las 60 leguas cuadradas que por ley le fueron donadas a D. Juan Manuel de Rosas”
Buenos Aires, junio 17 de 1859. Saturnino Salas. Pedro Pico
Como se podrá notar a simple vista, Guerrico era sin dudas un hombre muy poderoso para la época. José M. Suárez García lo describía de la siguiente forma:
“El sr. Manuel José de Guerrico, poderoso hacendado, prestigioso político, senador y miembro de importantes comisiones de carácter oficial, tenia una influencia avasalladora en las esferas gubernamentales”
Pero de Guerrico hablaremos en otra ocasión en forma más exhaustiva ya que su incidencia en la vida y los destinos de este pueblo son innegables y merece necesariamente un tratamiento exclusivo. En esta oportunidad queremos mostrar como se manifestó este señor Manuel Guerrico al enterarse de la solicitud del pedido de expropiación de sus tierras para entablar la cabecera del partido de las Loberías.
A continuación la nota que envió el Sr. Guerrico al Sr. Ministro de Gobierno Barros Pazos
Excelentísimo señor.
Ya en otra ocasión he manifestado a V.E. que “nada mas patriótico y laudable” que lo que propone la comisión Municipal del Partido de Lobería formando un pueblo cabeza en ese vasto partido de nuestra campaña de que carece hasta el presente. Como vecino y propietario en él aplaudo la idea y ayudaré como pueda a la realización.
La localidad escogida por la comisión Municipal para la formación del Pueblo de la Lobería no ha sido examinada, ni considerados los inconvenientes que ella ofrece “siendo Exmo. Sor, que siendo de mi propiedad el terreno escogido por la comisión, haga creer que por esto lo reputo inadecuado.
Voi a repetir las razones de inconveniencia que he recogido de muchas personas competentes a quien he consultado desde que se me dio vista del expediente.
La boca del Quequén Grande está en la esquina extrema del extenso partido de la Lobería; ninguna población hay inmediata; ningún camino la atraviesa; el terreno es arenisco y de poca vegetación; el agua es salada como que participa del flujo de mar. Ningún vecindario concurrirá a fomentar un pueblo formado bajo tan malos auspicios.
El partido de la Lobería tiene Exmo. Señor, terrenos hermosos en que fundar un pueblo, que se vea desde la fundación rodeado de riqueza, donde pueda ofrecer a los pobladores que acudan a poblar terrenos fértiles con aguas cristalinas, con piedra inmediata para cercas y casas, y ocupando el centro de los recursos que deben servir a su acrecentamiento. Si el puerto de la boca del Quequén se hace hábil para los transportes de los frutos del pueblo y del partido, ocho o diez leguas de distancia no es inconveniente. Un viajero europeo a quien encomendé visitar los campos para formación de una colonia agrícola, me aseguró que el mejor aliciente para los colonos era la fertilidad de la tierra; que además el puerto Quequén era incierto por su barra mudable, como que los medanos que la dominan son deleznables. Esto me retrajo de llevar adelante el pensamiento de una colonia allí. Y efectivamente no son los puertos los que favorecen la riqueza de los pueblo sino su localidad y la fertilidad de la tierra. La Ensenada, Zarate, Baradero y Sn. Pedro, nada crecen con sus hermosos embarcaderos, mientras que Dolores, Chascomus, Lobos, Villa de Mercedes y otros pueblos mediterráneos ricos de prosperidad, aumentan de día en día su población y comercio.
El pueblo que se funde en el partido de la Lobería, está llamado a crecer rápidamente y a reunir en poco tiempo un vecindario numeroso si se coloca bien; si se escoge un terreno que satisfaga las exigencias de los pobladores que van en demanda de tierra fecunda, de agua potable y de recursos inmediatos. I deben hallarse fácilmente estas ventajas si la Comisión fija su atención en ellas. El partido de la Lobería las ofrece en muchos puntos, por ello me permitiré indicar a V.E. que si lo tiene a bien, que la Comisión Municipal llame a su consejo vecinos expertos que estudiando las necesidades de un pueblo y sus conveniencias elija el terreno que crea mejor en la extensión del partido de Lobería.
No creo del caso exponer a V.E. lo que me compete como dueño del terreno designado por la comisión municipal, porque tengo la firme convicción que reconsiderando este asunto por los mismos S. y S. y llamando a consultar a personas inteligentes se fijaran en un lugar adecuado y ventajoso a la comunidad que se va a formar.
Buen Ayre Agosto 7 de 1857
Exmo. Señor
Manuel J. Guerrico
Luego de ver la carta del Sr. Guerrico, el autor del libro hace un comentario sobre la misma que seguidamente exponemos:
Leído este documento se advierte “la buena voluntad” con que el Sr. Guerrico “aplaude la idea” y que “ayudara” a realizar la fundación que considere “el propósito mas patriótico y laudable”. Declara que las tierras reclamadas son inservibles, una razón para que se desprendiera de ellas después de las repetidas solicitaciones del vecindario pero no quiere ceder ni si quiera las dos leguas de tierras peores, según su opinión de las once leguas y media que allí posee. Argumenta acerca de la imposibilidad de establecer allí un pueblo y mas adelante admite, en cambio, la posibilidad de la construcción de un puerto y de su utilidad aunque diste diez leguas del pueblo. En cuyo caso ¿Quién se beneficiaria con esta instalación lejana, el pueblo, o el propietario del campo?
Aduce que los pueblos mediterráneos : Chascomus y Dolores prosperan sin tener puertos marítimos o fluviales, pero no se da o no se quiere dar cuenta de que, esos mismos pueblos, con una campaña incultivable, son importantes centros comerciales, precisamente por que son los “puertos terrestres” de ese inmenso marque es la campaña del sur cuyos habitantes tienen allí su apeadero forzoso para que todo el que es transeúnte; recalada obligada para esos bajeles de la pampa: las carretas, que transportan todos los productos de la tierra y proveen de abastecimientos para la subsistencia humana a toda la dilatada región sureña; posta general de todas las líneas de galeras, medio vital de comunicación para todos los vecindarios; y además centro al que acuden todos los habitantes del sur para los actos administrativos, judiciales, religiosos, sociales, asistencia medica, educación de los hijos, convivencia social en los largos inviernos, y finalmente único “puerto” al que pueden recurrir en las borrascosas tempestades de la pampa, cuando, se agitan los campos, con la despavorida huida de las salvajina primero y de los habitantes después, ante la vorágine del malón. ¿Por que no cita, en cambio, pueblos que, como San Justo, Ranchos o Cañuelas que también eran mediterráneos y no prosperaron porque no eran “puertos” de entada y salida para la inmensa región sureña? Afirma también el señor Guerrico que los pueblos viven y adelantan cuando su campaña es rica y exalta por su parte la riqueza de la campaña del Partido de Lobería; ¡Sin embargo, preconiza la imposible subsistencia del pueblo que se establezca en la boca del Quequén! Desconoce, además, capacidad, inteligencia y conocimiento de la región a la “comisión” osea a los numerosos vecinos que firman las peticiones y claman por la cesión de las tierras aledañas a la boca del Quequén; sin embargo, muchos de ellos son caracterizados miembros de la sociedad y de la capital y no pocos de ellos hacendados limítrofes y perfectos conocedores de los campos del Sr. Guerrico.
Cita además el Sr. Guerrico los pueblos del norte de la Provincia que teniendo puerto no prosperan, sin querer darse cuanta que su problema por estar mas cercanos de Buenos Aires, es totalmente distinto del de Lobería, totalmente asilado en invierno y sometido a los malones del indio.
No carecían sin embargo de objetividad, agudeza y efectismo las argucias empleadas por el Sr. Guerrico que se revela un gran dialéctico para no ceder sus tierras, en aquellos tiempos en que no se conocían los sistemas de fijación de medanos y perforación para extraer agua de las napas mas profundas y cuando no eran previsible la fantástica transformación de aquellos campos, casi desiertos, en este maravilloso granero capaz de abastecer la mayor flota, dar movimiento a un gigantesco puerto y fomentar, pletóricamente, la vida comercial de la mas prospera ciudad.
jueves, 25 de marzo de 2010
La granja Glaxo Marca registrada de la historia
Sería bueno que cada uno de nosotros se tomara el tiempo necesario para escribir historias, cortas historias del pasado de las cuales tenga conocimiento y las guarde para los tiempos, que vayan de generación en generación, historias pequeñas que dibujan grandes bocetos de la realidad.Historias de una vida que no podemos perder (por el periodista y escritor Oscar Finucci)
Las pequeñas cosas de la gente común
Doña Aurora Felipa Domínguez nos contó que…Habiendo enviudado su madre, un día dejaron la casa de la estancia San Martín donde su padre era capataz. Doña Elena Montenegro se traslado con sus seis hijos a Quequén con la esperanza de poder afincarse con algo de dinero que el patrón le había hecho llegar para comprar una casa en el pueblo, donde Aurora y sus hermanos irían a la escuela.
Por aquellos tiempos, el estilo de vida y las costumbres presentaban pocas oportunidades para una viuda con seis hijos, y la falta de conocimiento llevó a doña Elena a confiar en un administrador de apellido Ruiz, quien en poco tiempo y vaya a saber con que excusas dejo la desafortunada familia sin casa y sin dinero. Sin recordar los pormenores, Aurora nos cuenta que su madre no dudo en instalarse en una habitación alquilada en una casa de familia (frente a la plaza de Quequén), y que allí con sus trabajos de costura intentaba al menos mantener a sus hijos.
La situación empeoro para todos cuando la salud de doña Elena se vio comprometida por la diabetes, y con mucha angustia tuvo que repartir a sus hijos para que no pasaran necesidades, mientras ella mejoraba sus problemas.
Fue así que Aurora tenía seis ó siete años, y un día un carretón con tarros lecheros paró frente a la casa, y recuerda que su madre la subió y se despidió.
Por esos días, el carro lechero era todo un acontecimiento más que importante para el pueblo, no importaba cuanto lloviese, a la misma hora y por el mismo camino, siempre aparecía
A ella le gustó el paseo, pero el recorrido no la devolvió a su casa con su madre. El caro se detuvo en un lugar lejos del pueblo y la arboleda dejaba ver una casa imponente, con corrales llenos de vacas y algunos peones que trabajaban, entonces allí se encontró con un mundo de cosas nuevas: aquella era la Granja Glaxo.
Corría por entonces el año 1926 ó 1927.
En la granja solo contrataban a hombres con experiencia; el trabajo era duro y debían cumplirse las tareas sin condicionamiento alguno. El capataz vivía con su familia, mujer y una pequeña de tres años a quien Aurora debía cuidar ya que su madre estaba abocada a la labor de cocinar para la peonada, la atención de los gallineros y de los terneros chicos, además de tantos otros trabajos que la gente de campo de esa época debía realizar.
Aurora sigue recordando y cuenta que un día llegaron a la granja personas de Buenos Aires, entre ellas, la patrona (así recuerda ella que la llamaban). Y a consideración de la jefa, todos tenían que ser personas instruidas en la granja, y tenían que saber leer y escribir. Por tal motivo, Aurora comenzó a cumplir con sus estudios en la escuela Nº 2 (actual escuela Nº 25). Todas las mañanas se levantaba temprano y subía el carretón lechero que le llevaba leche a todas las escuelas y al resto del pueblo. Durante su recorrido, las paradas eran las mismas.
Así fue que Aurora pudo asistir al establecimiento educacional durante dos años hasta que la familia del encargado debió mudarse a Necochea y, en consecuencia, ella volvió con su madre.
Un día la granja se llenó de gente (tal vez no fueron tantos, pero sus ojos de niña lo vieron así) y llegaron animales nuevos, unas vacas enormes. Algunos hombres no hablaban castellano y a la peonada los llamaban “gringos” estos hombres eran holandeses e ingleses).
Los gringos trabajaban en el galpón, donde funcionaba el laboratorio. Ellos participaban más de la vida la casa, almorzaban en la cocina y cenaban a las seis de la tarde, tal como se acostumbraba en ese momento.
Aurora también recordaba que los perros jamás estuvieron cerca de la casa, ya que la limpieza y el orden eran fundamentales en todo lo que hacía y nada quedaba librado al azar. Cada cual se manejaba en sus funciones como si los patrones estuvieran en el lugar, cuando en la realidad se encontraban en Buenos Aires.
Los muebles de la vivienda eran de mucha categoría y en la mayoría de los casos habían sido traídos de Buenos Aires. El juego de valijas era inglés, con flores azules con un fondo blanco y de forma irregular. En todas las habitaciones de la casa había lámparas “ Primus”, de origen suizo (y aún hoy se conservan algunas piezas de recuerdo).
El vecino Campos “Campitos” cuenta algunas historias más
Allá por el año 1934 su padre y su tío andaban en un camión marca internacional modelo ´30, quien por entonces debió ser el mejor de los camiones. Traían en él la leche de los tambos de la zona hacía la granja. La Glaxo contaba con el privilegio de ser la “única usina láctea” de la región, y el nivel de producción era excelente, ya que sus laboratorios producían leche en polvo que luego se exportaba.
La granja contaba con instalaciones modernísimas para la época, están ubicadas a la vera de la ruta que unía Quequén con Lobería y su entrada, precisamente, estaba frente de lo que antes se conocía como el sector de la “curva de la muerte”. El predio era bastante extenso y del lado sur estaba la casa con detalles de estilo inglés, de dos plantas y altillo, sobria y elegante.
Según datos que se obtuvieron del libro “ colonias y colonizadores”, de la colección La historia Popular, la iniciativa del Departamento de Tierras del Ferrocarril Argentino, aproximadamente en 1870, fue la de otorgar la concesión de predios de tierras por parte del gobierno de la Nación, a cargo de Bartolomé Mitre, a la empresa inglesa que manejaba la Glaxo. Por lo tanto, las franjas de tierra de ambos lados de las vías del ferrocarril tenían como propietarios a os empresarios ingleses.
En el libro “Historia de de Lobería” en el capitulo Crónicas Quequenenses, en un párrafo se manifiesta que “el domingo 15 de noviembre de 1925 la firma Bullrich y Cia. Remató 124 chacras y quintas”. Además, agrega la publicación que la Granja Glaxo fue considerada como una de las industrias con mayor pujanza del pueblo de Quequén.
Tanto fue el movimiento que había en ese momento que la “Compañía Anglo Argentina” se estableció en la zona de influencia e introdujo la energía eléctrica en la ciudad, teniendo como proyecto a futuro la instalación de una usina eléctrica en el año 1929.
Si bien no existe una fecha precisa para otorgarle a la instalación de la Granja Glaxo, propiedad de empresarios ingleses, si se puede afirmar que durante las décadas del ‘20al ’40 conservaron su esplendor productivo y estuvo relacionada con otras empresas fuertes que tenía el país por aquellos años.
Los supervisores de la Glaxo
El encargado de la Glaxo era Mr. Morrow, supervisor de la granja y responsable de que todo marchara bien. Pero tenía algunas características personales, como por ejemplo, manejar su coche a gran velocidad. Dice la historia que los vecinos veían de lejos la polvareda y se daban por enterados: “allá viene el Mr. Decían los operarios del lugar, y hasta algunos se atrevían a decirle que si seguía con su ritmo de manejo tendría un accidente, pero el inglés poco caso les hacía a su gente y continuaba levantando polvaredas por las calles de Quequén. Un día pasó lo que se esperaba, el supervisor inglés volvía del pueblo y perdió el control de del auto, se fue del camino y volcó. Las consecuencias, un brazo fracturado y varios golpes en el resto del cuerpo, nada de gravedad”
Tiempo después el inglés perdió prestigio y lo reemplazaron en le año 1938 por Celestino Bertoli, que había nacido en Udine, en la alta Italia, donde vivió hasta la llegada de los infortunios de la guerra y la familia debió separarse.
El padre de Celestino embarco para América como tantos otros italianos, y su madre luego alcanzó a comprar pasajes para tercera clase para América, pero sin destino fijo, aunque luego lograron los Bertoli reencontrarse en la Argentina y se establecieron en Tandil. Allí fue creciendo Celestino y sus hermanos, mientras estudiaban y trabajaban.
La llegada a la Glaxo
Un día le ofrecieron al joven y guapo italiano un cargo de contador en un tambo inglés al sur de la provincia y éste aceptó. Entonces, Celestino llegó a Quequén donde lo espera en la estación de tren Mr. Mirrow, hasta allí el encargado de la Glaxo, y convivió en la granja hasta el año 1948 siendo su hogar y lugar de trabajo como responsable del mismo.
Celestino en poco tiempo fue el hombre de confianza de los ingleses, además sabía muy bien el idioma y eso facilitó el trato con otros empresarios y supervisores que venían de visita. Fue así que logró ser el encargado de la planta favorecido además por los problemas que Mr. Mirrow comenzó a tener con los patrones.
El italiano comenzó a viajar con frecuencia a Buenos Aires para llevar las muestras de la leche en polvo a los laboratorios de la empresa, donde se contaba con mas tecnología. La Glaxo tenía en sus planes exportar este producto que se elaboraba en Quequén y tenía que ser de primera calidad, por eso se exigían tantos controles.
Mayor producción desde Quequén
Más adelante se instalaron los laboratorios en Quequén y se comenzó a producir con mayor cantidad la leche en polvo para ser derivada a Buenos Aires, corría el año 1940 y la industrialización iba en constante crecimiento debido a la demanda del producto, a nivel nacional y desde el exterior.
A pesar de ese furor que tenía la leche en el mercado, apareció un gran problema por aquel entonces: los ambos de la zona de influencia no alcanzaron para proveer a la Granja Glaxo de la cantidad de leche que necesitaba para poder satisfacer la demanda de leche en polvo y, al mismo tiempo, abastecer al pueblo.
Según cuenta la historia, Celestino Bertoli, el encargado manifestaba que “era una situación caprichosa, ya que los tamberos nunca se ponían de acuerdo con los empresarios ingleses en cuanto a los números y el problema se agravaba cada vez más”.
La Glaxo, a Chivilcoy
La relación llegó a ser insostenible en un momento y la empresa decidió que la Granja Glaxo se traslade en su producción a Chivilcoy, hecho que sucedió en 1948.
Al italiano Celestino le ofrecieron continuar con su trabajo en Chivilcoy, pero por esos tiempos ya había conocido a Elena Domínguez, el corazón le impidió alejarse de Quequén. Entonces, con sus ahorros compró un campo de la zona y construyó una casa para vivir junto a Elena donde permanecieron hasta la vejez.
Quedo en el olvido el predio de la Glaxo, el tambo, la gran casa y el resto de las instalaciones. Los ingleses nunca más volvieron a Quequén, ni tampoco otras usinas lácteas que se asentaron en la región lograron igualar a la Glaxo.
El remate final
Pasaron algunos años y en 1960 se remataron las pocas cosas que quedaban en el lugar. A ese triste encuentro concurrieron algunos personajes del momento, como el propio Celestino Bertoli, el ex encargado quien adquirió algunos muebles del estilo inglés que luego doña Elena con muy buen gusto acomodó en su casa.
Así fue trascurriendo el final de la hermosísima y productiva Granja Glaxo, marca registrada en la rica historia industrial de Quequén.
Nota de la redacción: agradecemos el aporte de la señora Sandra Gallo, quien nos acercó el contenido de este material.
MATERIAL EXTRAIDO DEL PERIODICO “VOCES DE QUEQUÉN”AÑO 3 Nº 28 OCTUBRE-NOVIEMBRE 2007 Y AÑO 3 Nº 29 NOVIEMBRE –DICIEMBRE DE 2007
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Entrevista con Oscar Afife

Por segunda vez, compartimos un fragmento de una entrevista que realizamos, en este caso a Don Oscar Afife. Para quienes no lo conocen, podemos decirles que don Oscar es un referente para nosotros. Es un ejemplo, por su amor a este lugar y por ser un gran luchador por las reivindicaciones históricas de Quequén.Con más 80 años sigue teniendo el mismo vigor que lo ha caracterizado a la hora de hablar en defensa de los intereses de Quequén. Sin duda, toda la pasión y la fuerza que pone en la lucha por la defensa de nuestro querido pueblo, nos da la energía para poder llevar adelante este sueño de autonomía y de continuar trabajando en pos de lograr tener el Archivo Histórico Quequenense.Como breve reseña de la apasionante charla que tuvimos con este querido personaje, nos encontraremos con una persona que siente una pasión inmensa por este lugar, que trabajo desde muy chico, comenzó como canillita, que luego paso por la albañilería y que durante mucho tiempo de su vida la paso conduciendo un camión siendo este su último trabajo. Podemos afirmar que Don Oscar es un ser muy sensible y que mediante la poesía (otra pasión de este gran hombre) manifiesta su sentir y su forma de ver las cosas. Esperemos q les guste este resumen de la entrevista y que experimenten al menos un poco de la emoción que sentimos nosotros al compartir esta charla con Don Oscar Afife …un luchador
“Soy Oscar Antonio Afife, nací el 25 junio de 1921 viví aquí en Quequen, después de chiquito me fui a Necochea, volví, estuve en Lobería y hasta que hace 55 años q estoy acá en Quequén. Mi infancia fue linda, te puedo nombrar muchísima gente vieja de Quequen, q hoy no está, Don Clemente Mansi, Don Aristóbulo Reinoso, q era carnicero, don Francisco Saboye una familia grandísima, Don Américo Peláez, que trabaja en el ministerio, bueno todo eso lo tengo aca en la memoria”
“Yo no tengo escuela, muy poquito, vendía diario, nos hacia falta el pesito”
“Yo tengo una historia de la segunda guerra mundial, yo le puedo decir que andaban submarinos, acá fue hundido un barco de guerra, esa historia la tengo yo, no la tiene nadie. Acá entraron cuatro navíos, dos italianos… porque los iban a hundir, venían a cargar a Puerto Quequen, y los estaban esperando los submarinos, q estaban merodeando, tenían servicio de inteligencia … y se quedaron, se llaman interdictos, a los barcos q no se mueven por un período de tiempo prolongado, estaban interdictos … tengo como testigo un hijo de un tripulante, que son los muchachos de Lubrano, uno de los lubrano vino en unos de esos barcos q estuvieron aca en Quequén, se llamaba Maristella. Fortustella bolunta y Perorun (Africanos) .. Yo te puedo decir el color, donde estaban,… 2 donde estaban amarrados donde estaba la Usina, los italianos estaban sobre el lado de Quequen y los dos africanos para no entorpecer la entrada y salida de barcos, estaban en el medio del río.”
“Aclaremos una cosa, porque la calle Machado, dicen q es el centro de Quequén, cuando no es el centro de Quequén, un centro no puede estar a la orilla de un río, la calle 531, ese es el centro geográfico de Quequén están los plano, nada mas q se edificó ahí, por los Gil, eran una familia acaudalada, de muchísima plata, entonces edificaron toda esa zona de ahí, y hacían casas y las vendían en aquel tiempo, esos caserones antiguos y el pueblo se empezó a recostar a la orilla del río …si te pones a analizar Quequén no tiene centro, por la av. Machado esta bordeando el río y por donde entrabas a Quequén??? , por la orilla, fíjate hasta que nos han marginado, hasta centro no tenemos”
“Lobería siempre le tuvo miedo a Quequén, vos fijate q actualmente Quequén tiene casi el doble de habitantes q tiene Lobería, tenían miedo que Quequén reclamara lo que por derecho le corresponde, que es el territorio, no viste q no lo han reclamado más??? Yo hablando por radio decía, si es por la tierra nosotros no la queremos, nosotros queremos ser un nucleo urbano, una ciudad moderna”
“A los que gobiernan no le hables de Quequén por es mala palabra, no tenemos un concejal, no tenemos nada”
“La maternidad todavía la estamos esperando, hay como un resentimiento en el quequenense, un resentimiento justo, porque no le dieron lo q le prometieron, los hijos de quequen van a nacer en Quequén, y sabes q esta pasando? Los años me están diciendo que cuando nos muramos los mas viejos no vamos a tener reposición demográfica. Mis nietitos están naciendo todos en Necochea, pero no porque la madre lo quiere...Las raíces de Quequén mueren”
“La mejor época de Quequén fue en los 60, había mucho trabajo, llegaban muchos barcos, tenia un auge Quequén, estaban las canteras de arena, los Chiarle, cargaban arena para Tres Arroyos, González Chavez, o sea que había movimiento. Sobraba trabajo. Hacia los 4 turnos, el puerto empezaba a las 6 de mañana. Terminaba el turno y venia el patrón con la plata. Hoy tenemos una parálisis terrible”
“Como siempre dependemos, vos cuando dependas de otro, vos vas a obedecer, pero no vas hacer, vas a obedecer lo que dice el patrón, Quequén tenía q hacer lo que le decía Lobería, primero, y ahora Necochea…¿cuanto hace que están por poner el delegado elegido por la gente? Y que no lo pongan tampoco ¿sabes por que? Nosotros queremos el intendente, esa es nuestra lucha, por los recursos, nosotros queremos manejar lo nuestro”
(Acerca de los carteles de acceso a Quequén y su profesión de albañil)“Esas letras las hice acá, lo hice poniendo el corazón, las letras que dicen Quequén están perfectas, porque tengo ojo clínico y de buen albañil”

(Acerca de los famosos enanitos de Quequén de la casa “Alcira”) “Un enanito en tu casa dice algo pero no dice nada, dos enanitos empiezan a decir algo, y cincuenta enanitos, es una locura, algo pasa. Entonces yo digo que el enanito es buena onda. Los moldes los compre en Bs As. Vinieron de un diario de Buenos Aires a sacarles fotos. El fundamento de los enanitos es llamar la atención”
Los duendes y los enanitos
En una noche muy fría allá por el mes de mayo
Llego un carrito romano tirado por dos caballos.
De el bajaron enanitos que alegraron el paraje
Se internaron en el bosque y ocultos en el follaje
De día no se hacían ver para pasear en el prado
Cuando oscuro se ponía.
Pero una noche de viento el paseo se torno muy malo,
La luna apago su brillo, las estrellas de ocultaron,
Y el prado se volvió triste porque los duendes andaban
Y era tan fuerte el viento que los arboles quebraba,
El miedo cundió en el bosque que entre los duendes y el viento
A los enanitos asustaban, hasta que un hada bajo
Para ver lo que pasaba, y se puso orden en el prado.
Para que se hagan amigos los duendes y los enanos.
La luna volvió a brillar.
Las estrellas otra vez su luna de plata aportaron,
En el bosque fue para todos, el hada volvió a su cielo,
Y los duendes y los enanitos como hermanos se abrazaron.
Pero los duendes al tiempo de aquel prado se alejaron
Se fueron a un castillo muy viejo y abandonado
Y desde entonces el prado por enanitos cuidado
Se lleno de buenas ondas
Y los niños en los días lindos al prado visitaron.
Oscar Afife

"Yo recuerdo a las chatas, cierro los ojos y me parece verlas pasar, con esos látigos largos, diez, doce caballos tirando la chata, ese era el camión de antes, y a la pasada el carrero al camionero le tiraba un latigazo, vos cuando ibas a pasar una chata, escóndete, porque ligabas, no se podían ni ver"
"La chata de Lobería. El asalto no ha podido soportar todo su peso, ya quedado en el espeso tembladeral del olvido"
lunes, 14 de diciembre de 2009
Gran éxito y convocatoria en el torneo de truco a beneficio del Archivo Histórico Biográfico y Centro Cultural Quequenense


El viernes 4 de diciembre con el fin de recaudar fondos para el proyecto de Archivo Histórico Biográfico y Centro Cultural Quequenense, se realizó con gran participación comunitaria nuestro Torneo de Truco.
No tenemos más que palabras de agradecimiento a todos los que apoyaron y participaron activamente de esta iniciativa. En este breve listado nombraremos a quienes hicieron de este, nuestro primer evento, un éxito total:
- En primer lugar, al Club Ministerio de Obras Publicas que nos cedió las instalaciones en forma gratuita para realizar el evento.
- A los comercios que colaboraron auspiciando, a través del afiche, el torneo.
- A la gente que diseñó del afiche publicitario.
- A los hombres y mujeres que estuvieron trabajando en la organización del evento, ya sea en la parrilla haciendo choripanes, en la cocina con la fritura de las empanadas, en la cantina vendiendo y repartiendo las empanadas y choripanes. No podemos dejar de mencionar la ayuda importantísima de Crisanto Picon quien llevo a su cargo la organización y diagramación del torneo mismo.
- A quienes hicieron las empanadas y donaron los gastos que demandaron las mismas
- Agradecemos a Luís Mansilla quien cedió los chorizos en consignación y a un precio especial.

Con lo recaudado intentaremos adquirir los siguientes materiales que nos servirán para el tipo de trabajo que el proyecto del archivo nos demanda:
- Un scanner. El material histórico que gentilmente nos ceden los entrevistados, necesita ser digitalizado y contando con este elemento, entendemos que la calidad técnica del material será óptima. Cabe destacar que el archivo no contempla la tenencia de originales de ningún tipo, (salvo expresa donación del entrevistado), sino solo la digitalización de los mismos. Por ende, dicho material es devuelto a su dueño, luego de la digitalización, garantizando su perfecto estado.
- Un grabador digital. De las entrevistas que realizamos se obtendrá audio de mayor nitidez, facilitando su posterior trascripción. Todas las charlas y entrevistas que se realicen, serán posteriormente entregadas al entrevistado en su versión de audio y su versión transcripta impresa.
- Un disco rígido externo. Para almacenamiento, edición, organización y consulta abierta y pública de todo el material del archivo.
Para finalizar hacemos pública la recaudación del evento y mostrando la transparencia que caracteriza a nuestro grupo en todas sus actuaciones ante la comunidad.
Recaudación Inscripciones al Torneo: $ 375,00 (50% de $750,00 destinado al primer premio)
Recaudación Auspicios: $ 460,00
Recaudación Buffet: $ 431,20
Donación Carlos Hugo Gonzalez: $ 50,00
Recaudación Total: $ 1.316,20
jueves, 3 de diciembre de 2009
Archivo Histórico Biográfico y Centro Cultural Quequenense
Quequén, La Subida, la Asociación Playas de Quequén, el grupo Construir Proyectar Identidad, la Universidad Nacional del Centro de Provincia de Buenos Aires y vecinos de Quequén, impulsa la formación del Archivo Histórico Biográfico y Centro Cultural Quequenense.
El proyecto tiene como punto de partida el trabajo sobre nuestra identidad y los valores locales, entendiéndolos como tópicos centrales en el desarrollo histórico y social de cualquier comunidad.
De esta forma deseamos contribuir a mantener viva la identidad quequenense para las futuras generaciones, a través del espíritu y el trabajo colectivo como parte de nuestra vida cotidiana. Trabajando con motivación por conocernos a nosotros mismos y difundiendo quienes somos. Creando nuevos vínculos. Escuchando historias de vida que merecen ser contadas e inmortalizándolas para reconstruir las raíces ciudadanas.
Es por ello que convocamos a todas las personas, organizaciones sociales, organizaciones no gubernamentales, entidades, agrupaciones, etc., a participar en el proyecto, ya que para llevarlo adelante, consideramos la construcción comunitaria un eje central.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Entrevista a Abel Dominguez

Cuando pensamos trabajar en la creación de un archivo histórico biográfico, el objetivo o la fundamentación de la existencia del mismo era tratar fortalecer la identidad de este pueblo y crear un sentido de pertenencia por este lugar que tanto queremos y defendemos con tanta pasión. Fue por esto que el día 28 de octubre comenzamos, con la idea de explorar las historias de las personas que habitan nuestro querido Quequén, esas historias olvidadas, y que deseamos, salgan a la luz para que sea conocidas todos los quequenenses. Como punto de partida de una serie de entrevistas, concertamos la primera con el señor Abel Domínguez. En la misma, Abel nos contó sus vivencias y su sentimiento por este pueblo, su vida dedicada al trabajo (trabajo en una panadería y también como Secretario de Juez de Paz, en el Ministerio de Obras Publicas y según nos comento, fue el más importante y fue el trabajo en el que más perduro en el tiempo). Su vinculación y participación directa con instituciones que hacen a la vida social de Quequén (cabe destacar que Abel tramitó la personería jurídica del Club Ministerio, Defensores de Puerto Quequén, y del Centro de Jubilados de Quequén).
En este breve resumen compartiremos algunos aspectos salientes de la extensa charla que tuvimos con Abel “Cucho” Domínguez y su señora Maria Teresa Teruggi.
“Yo vine en el año 23 a Quequén cuando tenía un año, con mi madre que tenia 9 críos. Tuvo que dejar el campo cuando murió mi padre, que dicho sea de paso, no lo conocí. Vino al pueblo con 9 chicos donde no había nada y de ahí los fue desparramando, uno por allá, otro por acá…yo por ejemplo empecé a trabajar a los 12 años, 13. En ese tiempo era distinto, no como ahora.”
“La primera panadería, que se llamaba Ruiz, era la que trabaje yo”… (Hoy calle 560 entre 523 y 525)
“Desde La Loma de Gil hasta el hospital era todo de Gil, ahí sembraba avena”…
“Iba a la escuela nº 2 (hoy 25), la maestra nos daba clase sábado y domingo para que fuéramos a trabajar” (nombra a una docente, Maria Luisa Pereyra)
“Aproximadamente en el año 36 se quería crear un peaje de Necochea a Quequén, así por decir caro, para que Quequén no fuera limitada comercialmente solo, porque estaba Necochea, no había colectivo, pero no llegaron hacerlo porque aca estaban los panaderos, lecheros, carniceros”
“Lobería te mandaba cada fin de año los recibos de impuestos (te cobraba una sola vez) yo tenia un slogan que decía “Lobería no nos da nada y no nos cobra nada, Necochea no nos da nada y nos cobra mucho.” “Después en la playa estaba la escuelita de monjas” (comenta Maria Teresa Teruggi, esposa de Abel) “estaba sobre la arena al lado de la Rambla.”
“Donde estaba la Universidad había un puente de arena, después los primeros concesionarios de arena fueron los de Chiarle y los de Rios, acá se terminó la explotación de la arena y de canto rodado, era una mina de oro eso”
“Cuando Ministerio compra ese local había que hacer la personería jurídica, que se la hice yo, trato de hacer la posesión de la cancha de de fútbol, cuando voy a la municipalidad me encuentro que el mismo dueño tenia 14 lotes (Artola).”
“Se hacían carnet para manejar carros, el otro día lo saque para mostrarlo porque no me querían creer, había que ir a Loberia para hacerlo.”“Había que saber como atar un caballo, un carro, había unos carros con capotas.”
“El cine del hermano del rengo Melluzo, todavía debe estar la casilla aca en la esquina 521 y 560. Funcionó el teatro, el principal era Ambrosio Martin, el era el director, y las obras se hacían con las chicas y chicos de aca. Se llamaba Club Independiente, ahí se hacían los bailes. En esa esquina también funciono el Club Defensores y el Club Ministerio, era como el Centro Cultural”.




